Luz gloriosa que
nos saca a pasear,
perros brincando,
niños saltando,
infundiéndonos tu
energía galáctica:
bebemos tu vida.
Una colección de poemas escritos en español por Sarah Degner Riveros durante el mes de abril durante #GloPoWriMo y #NaPoWriMo, el mes nacional y global de poesía. Este año, 2022, compartiré poemas en inglés y poemas bilingües también.
7.4.20
1.4.20
6.4.18
Oda al último pronóstico de nieve en abril
Nieve odiosa,
Solo con
pronosticarte para el domingo,
Nos caes de mala
leche pasada y podrida.
Pasado mañana, el
ocho de abril,
Nos esperas con
una nevasca.
Queremos ser osos
para volver a hibernar.
Nevada sedienta
de llevarnos a la furia,
nos infundes tu
realidad como si fueras una cubeta de agua fría.
Te odiamos. Eres una bruja blanca, deslumbrante en el
sol.
Nos quieres
cegar, nos destrozas y nos apagas.
No te aguantamos
más.
Nos tormentas con
tus dedos helados en la frente, y en la espalda.
Hemos perdido los
guantes, las botas nos aprietan,
Nos salpicas el
cuello con hielo. Ya te sentimos
comenzar a caer,
Nieve odiosa. Vete ya.
Te detestamos.
2.4.18
Oda a un dictador muerto
Cuando naciste,
te nombraron por uno de las doce tribus de Israel,
“doble fructífero”
significa tu nombre.
Genócido, te
hubieran llamado mejor. Matador. Asesino.
Tu tocayo el hijo
más joven de José,
Tátarabuelo de
otra raza, él de la túnica de muchos colores.
Pero saliste
blanco, blanco, blanco como la nieve fría del norte,
como el blanco del
marco para practicar y afinarte,
antes de asesinar
y violar, matar y aniquilar.
Las tierras
arrasadas no olvidarán lo vivido.
Distribuiste
frijoles y fusiles en los montes,
creando la dependencia
y difundiendo la muerte.
Durante 17 meses,
fuiste el magnate y autor intelectual del
Asesino de 1.771
indígenas ixiles.
Tus soldados
cometieron más de mil violaciones sexuales en tu nombre,
Efraín. Dictador doble fructífero. Pero te volviste demente
antes de terminar
de ser juzgado
por tus crímenes
contra la humanidad.
Tu hija dijo que
era “hermoso que este día que Jesús resucitó,
Él recoja a mi
padre, el general de generales.”
Antes se levanten
los ríos, y los montes celebren tu caída.
Tu nombre no
resuena entre los árboles y las aguas.
Nos sentimos más
ligeros, más alegres, que te hayas ido.
Vivirás en el
olvido, en la confusión, en el aislamiento, y en la nada.
Y al olvidarte,
el pueblo guatemalteco
se levanta, se
está levantando, y se levantará.
5.5.17
Río de Dios
- Para Chris Stanley
Hay un río que alegra la ciudad de Dios.
Hay en el río las aguas brillantes que reflejan el cielo urbano.
Hay en la orilla las raíces de los sauces que lamentan y los rizos de los helechos acurrucados al lado del río.
Hay una mano divina que mueve las aguas profundas y turbulentas del Río Mississippi.
Hay una multitud de peces y plantas que fluyen por el agua que los nutre a lo largo del caudal.
Hay en la ribera una manada de niños que gritan y brincan al agua y nos hacen olvidar.
En las profundidades del fondo del río, en la oscuridad, descansa el lodo del cual Dios nos formó.
Hay en el puente una madre que llora, y un hijo gimiendo.
Quédate con nosotros porque ya está de noche, y las aguas son profundas y oscuras.
Hay un río que se acongoja con la ciudad de Dios.
Hay en la ciudad un río de Dios.
Hay un río.
¡Ay, Dios!
River of God
- For Chris Stanley
There is a river whose streams make glad the city of God.
There in the river are sparkling waters that reflect the urban sky.
There on the shore, the roots of the willows that lament and the curls of ferns that cuddle beside the river.
There is a divine hand that moves the deep and turbulent waters of the River Mississippi.
There is a multitude of fish and plants that feed among the waters that nourish them all along the river flow.
On the river bank, a handful of children shout and jump in the water and they make us forget.
In the depths of the river bottom, the mud from which God formed us is resting.
There is a bridge where a mother cries and a son is groaning
Stay with us for now it is night and the waters are deep and dark.
There is a river that grieves with the city of God.
There in the city is a river of God.
There is a river.
Oh, dear God. ¡Ay, Dios!
Este poema fue publicado en inglés y español en "Write to the River" ("Escríbele al río") publicado por los Friends of the Mississippi (Amigxs del Río Misisipi).
Hay un río que alegra la ciudad de Dios.
Hay en el río las aguas brillantes que reflejan el cielo urbano.
Hay en la orilla las raíces de los sauces que lamentan y los rizos de los helechos acurrucados al lado del río.
Hay una mano divina que mueve las aguas profundas y turbulentas del Río Mississippi.
Hay una multitud de peces y plantas que fluyen por el agua que los nutre a lo largo del caudal.
Hay en la ribera una manada de niños que gritan y brincan al agua y nos hacen olvidar.
En las profundidades del fondo del río, en la oscuridad, descansa el lodo del cual Dios nos formó.
Hay en el puente una madre que llora, y un hijo gimiendo.
Quédate con nosotros porque ya está de noche, y las aguas son profundas y oscuras.
Hay un río que se acongoja con la ciudad de Dios.
Hay en la ciudad un río de Dios.
Hay un río.
¡Ay, Dios!
River of God
- For Chris Stanley
There is a river whose streams make glad the city of God.
There in the river are sparkling waters that reflect the urban sky.
There on the shore, the roots of the willows that lament and the curls of ferns that cuddle beside the river.
There is a divine hand that moves the deep and turbulent waters of the River Mississippi.
There is a multitude of fish and plants that feed among the waters that nourish them all along the river flow.
On the river bank, a handful of children shout and jump in the water and they make us forget.
In the depths of the river bottom, the mud from which God formed us is resting.
There is a bridge where a mother cries and a son is groaning
Stay with us for now it is night and the waters are deep and dark.
There is a river that grieves with the city of God.
There in the city is a river of God.
There is a river.
Oh, dear God. ¡Ay, Dios!
Este poema fue publicado en inglés y español en "Write to the River" ("Escríbele al río") publicado por los Friends of the Mississippi (Amigxs del Río Misisipi).
26.4.17
Es cierto
Es cierto
Tengo hijos
De dos colores.
Me he juntado, me he casado
me he divorciado más de una vez.
¿Dime quién se planea las cosas así?
Hay quienes me juzgan por eso.
A veces lo dicen a mis espaldas.
Otros lo comunican con la mirada.
"Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí."
Hay quienes me desprecian.
Hay quienes me llaman inestable.
Hay quienes me creen loca o estúpida.
¿Dime quién se planea la vida así?
Un señor con doctorado en negocios me preguntó hace poco
¿Cinco hijos?
¿A poco no sabes cómo pasa eso?
"Quiero cinco más," le dije.
"Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí."
Una vez escuché hablar de una mujer que tenía uno tribu de arco iris
Yo le dije a mi papá que quería mi propio rainbow tribe.
10 hijos de 10 colores le dije.
Se horrorizó.
"Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí."
Pues tengo mi tribitu.
Ya voy para la mitad.
Tengo hijos
De dos colores.
Me he juntado, me he casado
me he divorciado más de una vez.
¿Dime quién se planea las cosas así?
Hay quienes me juzgan por eso.
A veces lo dicen a mis espaldas.
Otros lo comunican con la mirada.
"Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí."
Hay quienes me desprecian.
Hay quienes me llaman inestable.
Hay quienes me creen loca o estúpida.
¿Dime quién se planea la vida así?
Un señor con doctorado en negocios me preguntó hace poco
¿Cinco hijos?
¿A poco no sabes cómo pasa eso?
"Quiero cinco más," le dije.
"Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí."
Una vez escuché hablar de una mujer que tenía uno tribu de arco iris
Yo le dije a mi papá que quería mi propio rainbow tribe.
10 hijos de 10 colores le dije.
Se horrorizó.
"Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí."
Pues tengo mi tribitu.
Ya voy para la mitad.
Perdida y encontrada
Primero llegaron los días en los que no nos podíamos mirar.
Luego vinieron las amenazas acompañadas por el miedo.
En esos días también encontré algunas cosas.
Descubrí que solita era capaz de llevar los niños a la ciudad.
En Pilsen entre los santos, hallé un anillo hecho de bolitas que formaba un rosario.
Murmuraba los nombres de mis enemigos, uno tras otro, y de ellos hilaba una oración.
Mientras algunos antes-familiares se me iban escapando del corazón, un día se nos llegó una gallina viajera que se instaló en el garaje.
Le puse Providencia pero al poco se había convertido en Renegada.
Se quedó con nosotros durante los meses más duros de la soledad.
Pero en la primavera, la renegada descubrió una pradera de pasto alto tras la cerca de atrás, y ya no se negó el placer de la libertad.
La gallina se había ido, y yo también hallé que mi bienestar me pertenecía y que yo misma era mi mejor amiga.
Perdí un diamante en un anillo que a los doce años había encontrado en un estacionamiento.
No extraño ni los anillos ni los lazos que representan.
Las cuerdas que resuenan en mí son las notas sonoras de una guitarra que toca el jazz a su propio ritmo.
Perdí toda vergüenza de hablar de mi familia en toda su complejidad ya que se me había vuelto hermosa mi historia de una tribu de muchos colores y sabores.
Y en esta tierra donde fluyen la leche y la miel, me encontré entre la paz, la esperanza, la libertad, y el amor.
Luego vinieron las amenazas acompañadas por el miedo.
En esos días también encontré algunas cosas.
Descubrí que solita era capaz de llevar los niños a la ciudad.
En Pilsen entre los santos, hallé un anillo hecho de bolitas que formaba un rosario.
Murmuraba los nombres de mis enemigos, uno tras otro, y de ellos hilaba una oración.
Mientras algunos antes-familiares se me iban escapando del corazón, un día se nos llegó una gallina viajera que se instaló en el garaje.
Le puse Providencia pero al poco se había convertido en Renegada.
Se quedó con nosotros durante los meses más duros de la soledad.
Pero en la primavera, la renegada descubrió una pradera de pasto alto tras la cerca de atrás, y ya no se negó el placer de la libertad.
La gallina se había ido, y yo también hallé que mi bienestar me pertenecía y que yo misma era mi mejor amiga.
Perdí un diamante en un anillo que a los doce años había encontrado en un estacionamiento.
No extraño ni los anillos ni los lazos que representan.
Las cuerdas que resuenan en mí son las notas sonoras de una guitarra que toca el jazz a su propio ritmo.
Perdí toda vergüenza de hablar de mi familia en toda su complejidad ya que se me había vuelto hermosa mi historia de una tribu de muchos colores y sabores.
Y en esta tierra donde fluyen la leche y la miel, me encontré entre la paz, la esperanza, la libertad, y el amor.
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